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Cantuña vino a reabrir la plaza de San Francisco

El viernes 23 de marzo, a partir de las 19h00, con un espectáculo escénico musical se reabrió la Plaza de San Francisco. El espacio es uno de los más significativos del Centro Histórico de Quito.…

El viernes 23 de marzo, a partir de las 19h00, con un espectáculo escénico musical se reabrió la Plaza de San Francisco. El espacio es uno de los más significativos del Centro Histórico de Quito. La plaza estuvo parcialmente cerrada desde hace varios meses por las obras del Metro.

La noche del 23 de marzo se puso en escena “La última piedra”, un gran espectáculo de música y danza. Contó con la dirección musical de  Cristian Naranjo y con la dirección escénica de Marcelo Luje. Luje encarna a Cantuña, mientras que Mario Ojeda estuvo en el personaje de Satanás.

A la función asistió el Alcalde de la Ciudad y también el Secretario de Cultura, además de los concejales y otras autoridades del Cabildo. Más de 3 000 vecinos se dieron cita para apreciar el espectáculo en la plaza.

107 695 piedras de la Plaza de San Francisco fueron removidas y numeradas en 2016. Actualmente han sido regresadas a su sitio original. Según la tradición, en la actual plaza se ubicaban los terrenos de Atahualpa. Por eso se los dedicó a la iglesia del patrono de la ciudad, San Francisco.

El mercado popular de la ciudad vieja se instalaba cada fin de semana en la plaza. La costumbre perduró por siglos. También las grandes concentraciones políticas y sociales del siglo XX tuvieron lugar en San Francisco.

El show musical y escénico reunió a dos bandas representativas de Quito: la Municipal y la del Cuerpo de Bomberos. Un coro de 50 voces, integrado por los coros de la Universidad de las Américas y del Teatro Bolívar, acompañó a los cantantes Gustavo Velásquez y Karla Kanora.

Los ritmos emblemáticos de la ciudad alegraron la noche: sanjuanitos, pasacalles y albazos se ofrecieron para el deleite del público quiteño, engarzados en una obra teatral y coreográfica. El tema Cantuña, de Diego Luzuriaga, fue el tema más novedoso del repertorio.

La recreación de la más conocida leyenda quiteña contó también con la participación de bailarines de la Compañía Nacional de Danza. El actor quiteño Víctor Hugo Gallegos prestó su voz para el narrador de las aventuras del indio que engañó al diablo.

La noche terminó con un espectáculo de pirotecnia que sacó de su descanso nocturno a las palomas de la iglesia. Durante toda la noche, desde una de las ventanas del convento, algún sacerdote o sacristán presenció el espectáculo, que duró aproximadamente una hora y media.