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Los libros buscan a quien los ama

Paradójica celebración en nuestro país, la del Día del Libro. El libro en Ecuador casi no existe fuera de lo círculos académicos. El libro es material escolar, pero pocas veces se lo aprecia como fuente…

Paradójica celebración en nuestro país, la del Día del Libro. El libro en Ecuador casi no existe fuera de lo círculos académicos. El libro es material escolar, pero pocas veces se lo aprecia como fuente de placer. El libro debe ser útil, caso contrario no tiene valor ni sentido. Quizá por esos y otros razonamientos Ecuador es uno de los países con menores tasas de lectura en América Latina.

Quizá, como aseguró el investigador peruano Antonio Cornejo Polar, en los pueblos andinos donde la Biblia pesó tanto como la espada en la Conquista española se construyó una desconfianza innata hacia la palabra impresa. Quizá es sólo el peso de la oralidad. Quizá también hay un pobre acercamiento a la lectura en el sistema escolar. Y pese a todo, refugiado en las tenaces minorías, el libro es maravilloso y resiste.

No hay ningún disco duro que sea tan bueno para guardar información como un libro: el libro no necesita electricidad ni más energía que la luz para poder ser leído; sobrevive siglos incluso en condiciones no idóneas; quien sabe leer y escribir ya es un experto en su sistema operativo. Si no está convencido, pruebe a dejar en la lluvia y secándose al sol del otro día a un libro y a su tablet y nos cuenta cómo le fue…

Conozca la programación con motivo del Día del Libro 2017 en Quito

 

Biblioteca del Convento Máximo de La Merced en Quito, un tesoro bibliográfico colonial de la ciudad. Fue restaurada en la década de 1990.

 

Para celebrar a este magnífico invento, acaso el más importante en la cultura occidental y global en los últimos 500 años, cada 23 de abril más de 100 países realizan actividades que promueven la lectura y el consumo editorial. En 1995 la Unesco (el capítulo de las Naciones Unidas dedicado a Educación y Cultura) declaró a esta fecha como el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor. El origen de la celebración es, sin embargo, anterior.

Hacia 1925, en España, el escritor Vicent Clavel i Andrés propuso a la Cámara Oficial del LIbro de Barcelona y al Gremio de Editores e Impresores hacer una fiesta para promover el libro en Cataluña. La primera fiesta del libro fue el 7 de octubre de 1927. Ya para el año siguiente se decidió mover el día para el 23 de abril, a partir de algunas consideraciones.

Por un lado se prefirió un día abrigado de primavera a la inicial fecha de otoño. Además, el día coincide con los aniversarios del entierro de Miguel de Cervantes y de las muertes de William Shakespeare y del Inca Garcilaso de la Vega en 1616. Finalmente, a los libreros catalanes les caía muy bien empatar esta fiesta con otra, mucho más antigua, que tiene honda significación en esta región de España.

El Inca Garcilaso de la Vega, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, cuyos aniversarios coinciden en torno al 23 de abril.

 

Se trata de la “Diada de Sant Jordi”, el Día de San Jorge. La versión catalana de la leyenda de San Jorge cuenta que tras el combate encarnizado entre el caballero y el dragón, la bestia cayó vencida. En el sitio donde se regó su sangre nació un rosal que florecía cada mes de abril. La costumbre desde el siglo quince ha sido regalar rosas para el día de Sant Jordi. Desde este siglo, además de la flor se regala un libro.

El Día del Libro se celebró continuamente, incluso en los cruentos años de la Guerra Civil española. Sin duda Barcelona es una de las capitales editoriales hispanoamericanas y su fuerte influencia también marcó al 23 de abril en el calendario.

En Ecuador en general y en Quito en particular hace varios años que el sector del libro y la literatura se movilizan en esta fecha. Siempre hay la esperanza, que no se pierde, de que la lectura gane terreno en un país donde según los últimos estudios (2013) se lee menos de un libro al año en promedio.

Desde el Estado se han establecido políticas y proyectos para subsanar esta situación. El 17 de abril en Quito Paulo Speller, secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), remarcó en Quito el apoyo al Plan Nacional de Promoción del Libro y la Lectura en el Ecuador.

Paulo Seller, secretario General de la Organización de Estados Iberoamericanos que impulsará el Plan Nacional de Lectura.

 

El convenio firmado con la OEI fortalecerá el trabajo con la industria editorial y las bibliotecas. Speller señaló que el apoyo de la OEI busca el desarrollo de planes editoriales al tiempo de vincular el Plan Nacional de Lectura del Ecuador con nuevas tecnologías de comunicación. En este contexto la OEI traerá experiencias de otros países en beneficio del Plan Nacional de Lectura del Ecuador.