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Acordes de Semana Santa con la Banda Municipal

Con un espectáculo de música, danza, canto y poesía la Banda Municipal ha recorrido el Distrito Metropolitano de Quito. En cada una de las ocho administraciones zonales la principal agrupación musical de la ciudad ofreció…

Con un espectáculo de música, danza, canto y poesía la Banda Municipal ha recorrido el Distrito Metropolitano de Quito. En cada una de las ocho administraciones zonales la principal agrupación musical de la ciudad ofreció conciertos en iglesias parroquiales. El público respondió con curiosidad, devoción y afecto.

Ese fue el caso, por ejemplo, en el concierto del sábado 8 de abril por la noche. Tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Juan a partir de las 18h00. Con algún mínimo retraso la velada empezó y logró convocar a un centenar de vecinos pese a la lluvia que desde la tarde había enfriado el ambiente.

Niños y familias eran parte del público, que apreciaba la música más directamente religiosa y disfrutaba por igual de los temas populares incluidos en el repertorio. La cantante Patricia Olalla intervino en dos de los temas más sentidos del repertorio preparado por la Banda Municipal para esta serie de conciertos.

En su voz se escucharon los acordes del Salve Salve, Gran Señora, quizá el himno mariano más importante en la religiosidad popular ecuatoriana. El canto acompaña todas las romerías en honor a la Virgen María en la voz de los fieles; en esta ocasión, la cantante ofreció una versión más estilizada y la banda, así mismo, presentó la obra actualizada en un arreglo de Leonardo Cárdenas que guarda absoluto respeto por el original.

También estuvo a cargo de Olalla la interpretación del tema popular más sentido por las audiencias en todos los barrios. La canción de los Andes –esa otra canción de la madre que sufre por el hijo que no vuelve– arrancó hasta lágrimas. La propia cantante se emocionaba y la banda sentía cada acorde. Es, sin duda, uno de los temas más arraigados en la sensibilidad del pueblo.

Al igual que en San Juan, en el barrio de la Ferroviaria la presencia de la Banda concitó la atención de los fieles católicos. Era el Domingo de Ramos y muchos feligreses se habían dado cita en la Iglesia del Barco. Este especial templo, adornado por dentro con uno de los murales más grandes de la ciudad, fue el escenario para otro concierto de la serie.

El Ballet Kallpañan, grupo de danza folclórica, acompañó con alegorías varios de los temas. Fue el caso de la tradicional Vasija de Barro (de los Benítez y Valencia) o del Sacrificio de las Hijas del Sol (de Rudecindo Inga Vélez, con arreglo de Luis Izurieta Arias). Además del ballet, la voz del declamador Danny Pinos despertó la emoción de las audiencias. Con textos alusivos a los rituales religiosos y a los relatos bíblicos de la Pasión y Muerte de Jesucristo, Pinos impactó en los asistentes con su elocuencia.

Los ocho conciertos de la Banda Municipal se realizan en el marco de la celebración de la Semana Santa en Quito. Con 84 años de actividad ininterrumpida la banda se ha ganado un espacio en el afecto y el imaginario de la ciudad. Su presencia en las parroquias es altamente valorada por la comunidad.