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Las caudas se arrastran en penitencia

Quito es la única ciudad americana que el Miércoles Santo realiza "el arrastre de caudas". El arrastre de caudas (unas largas capas oscuras que se arrastran por el piso) es una antigua ceremonia de Sevilla…

Quito es la única ciudad americana que el Miércoles Santo realiza “el arrastre de caudas”. El arrastre de caudas (unas largas capas oscuras que se arrastran por el piso) es una antigua ceremonia de Sevilla traída Quito en la Colonia. En la Catedral el Arzobispo guía a los canónigos en procesión, arrastran las caudas en penitencia. La Reseña tiene su clímax cuando el Arzobispo blande una bandera negra sobre los canónigos acostados. Los quiteños aseguraban que quien fuera rozado por las caudas o por la bandera negra corría graves riesgos.

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Ceremonia religiosa rigurosa y austera como corresponde a la Semana Mayor, la procesión dentro de la Catedral se ha vuelto un atractivo turístico en los últimos años, al punto que la Iglesia debe cerrarse horas antes de la ceremonia por no dar cabida a más feligreses, entre los que se han mezclado curiosos y turistas. En medio del barullo moderno, la ceremonia sobrevive. El Arzopispo guía a los canónigos en un recorrido por las naves laterales de la Catedral Primada del Ecuador y hacia el altar mayor. Se hace a pasos lentos, pues cada sacerdote –son ocho además del obispo– arrastra las pesadas caudas de más de dos metros de largo a sus espaldas.

Ocho canónigos visten de negro y llevan tres prendas: la sotana, una capa pequeña y la capucha de la que se desprende la cauda, una tela negra de varios metros de largo que cae por las espaldas de los religiosos y se arrastra por el suelo. Algunos devotos evitan ser tocados por esta prenda ya que tienen la creencia de que si les roza les llegará la muerte en un año. El Arzobispo luce una vestimenta dorada, púrpura y blanca, adornada con bordados en hilos de oro y plata.

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En el altar mayor los canónigos, habitualmente de avanzada edad, se postran en el presbiterio, frente al altar mayor, para que el Arzobispo agite una inmensa bandera negra con una cruz roja sobre ellos. Es la sangre de Cristo venciendo a la oscuridad, la cruz que se impone sobre la sombra. La bandera, que transmite simbólicamente las virtudes de Cristo, también pasa sobre las cabezas de muchos de los fieles, turistas y curiosos que acuden a la ceremonia. Para finalizar al acto litúrgico, el Arzobispo golpea el asta de la bandera tres veces contra el suelo, invocando la resurrección de Cristo; luego bendice a todos los fieles con la reliquia de “la Verdadera Cruz”.

  • Un ritual de los centuriones romanos

El Arrastre de Caudas es un antiguo ritual funerario romano. Cuando un general moría por guerra o enfermedad, el jefe de la legión hendía el aire con el estandarte sobre el cadáver de éste. De esta manera las virtudes y fortalezas del general podrían ser pasadas al ejército que, posteriormente recibía el flameo del estandarte. Tras la desintegración del imperio romano, muchas de sus tradiciones pasaron al cristianismo, y concretamente esta tradición pasó a la archidiócesis de Sevilla. La continuidad del rito en Sevilla se conserva y, además, en Quito, única ciudad latinoamericana.